Frente al Análisis

EL SOCAVÓN, UN AÑO DE IMPUNIDAD 
POR MICHELLE ONOFRE 

El 5 de abril de 2017, Enrique Peña Nieto inauguraba el fatídico y mal llamado “Paso Exprés Tlahuica” previo a este pomposo acontecimiento, Gerardo Ruiz Esparza el de la permanencia inexplicable y flamante Secretario de Comunicaciones y Transportes hacía un triunfal recorrido por la mencionada vía y avalaba de viva voz la calidad de la misma, así como los enormes beneficios para nuestro Estado.

No hubo tales, desde la construcción del paso carretero llegaron un sinfín de problemas y accidentes; transformaron en un panorama parco y rebosante de concreto la otrora vía donde se apreciaba parte de la vegetación que enaltecía lo que es o fue Cuernavaca, la “eterna primavera” al menos en su paso a Acapulco ya no es visible para los paseantes.

Se dijo que los arboles retirados serían colocados en otros sitios , como se dijeron muchas cosas, en esta administración nos habituaron al incumplimiento, a la apuesta por el olvido, a la apelación de la histórica amnesia de los mexicanos, cobijo de tantos y tantos funcionarios y políticos acostumbrados a servirse del pueblo, jamás a hacer lo contrario.

Sin embargo la tragedia quiso que el olvido, al menos en esta ocasión no se saliera con la suya; la triste mañana del 12 de julio de 2017 un padre y un hijo, gente de bien y sostén de su familia, fueron literalmente tragados por una carretera mal construida, la obra recién presumida del “flamante” Secretario de Comunicaciones y Transportes e inaugurada en un evento por el todavía Presidente de México.

Salió a la luz pública lo ventilado en diversos medios informativos, el sobreprecio, corruptelas generadores de malas e inseguras obras, un drenaje olvidado, material de pésima calidad, una obra mal planeada y peor supervisada.

El resultado, dos personas muertas, asfixiadas en su propio vehículo, sólo pensar en esa agonía hace que la indignación nos devuelva la memoria.

La cuerda como es tradición y más en el sexenio peñista se rompió por lo más delgado, cesaron a funcionarios de la Delegación Morelos, en un vicio que se hizo práctica en la SCT, irregularidades no exclusivas en nuestro Estado, pues la Auditoría Superior de la Federación ha detectado diversas obras a cargo de dicha secretaría con inconsistencias en licitación, construcción y mantenimiento.

Lo ocurrido en Morelos no es excepción, sino norma; Michoacán, Zacatecas, Veracruz ¿podía faltar? Colima, Edomex y muchos más, han sufrido las “fabulosas” obras de Ruíz Esparza, sus delegados cesados en un lugar y trasladados a otro, siguen como si nada, en Morelos la muerte de dos personas modificó un poco la estrategia acostumbrada.

Un año se ha cumplido de esta afrenta a los morelenses, 365 días en los que nadie ha pisado la cárcel como consecuencia de negligencias, corruptelas, omisiones, pero nadie enfrenta una justicia quedada en el limbo, se habla en el aniversario de la tragedia de una inhabilitación a funcionarios, insuficiente y hasta ridículo castigo.

En el recuento de los daños, vecinos aún se manifiestan por las afectaciones ocasionadas en esta “magna” obra, con funcionarios impunes, un secretario intocable, dos muertes que se pretenden instalar en el olvido, solo nos queda decir ¡Feliz cumpleaños impunidad!
 

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