Sin ruido, sin colorido, sin música de banda y sin puestos de comida y flores fue como se vivió el día de los fieles difuntos en panteones de la zona sur 

 

Por: Claudia Marino 

 

Zona sur, Mor., a 02 de noviembre de 2020.- Este dos de noviembre se vivió de una manera poco ordinaria el día de los fieles difuntos en los panteones de la zona sur. 

 

Esto, debido a la disposición  de cerrar los campo santos para evitar mayores contagios del COVID 19  en medio de la pandemia que se vive a nivel mundial,  donde la algarabía, el colorido y la gente, no fueron parte del escenario de los panteones que hay en la zona sur. 

 

En un recorrido a los municipios de Tlaquiltenango, Zacatepec y Jojutla,  se constató el cierre de los mismos y la falta de aquellos comerciantes que se instalaban a las afueras a vender comida y flores.

 

El primer punto fue el panteón de la colonia Celerino Manzanrez de Tlaquiltenango, donde se observó totalmente vacío y cerrado, ni un alma cerca del lugar, cuando el año pasado,  estaba abarrotado y con todos los puestos de tacos,  gordas y fritangas. 

 

El segundo campo santo  visitado fue el de la colonia Gabriel Tepepa del municipio en mención; donde también se constató su cierre, aunque había alguna que otra familia que logró entrar para limpiar la lápida o dejarle flores.  Este panteón está siendo arreglado en su barda perimetral ya que fue  dañada durante el sismo; y como se observa en las imágenes, se observó sin gente. 

 

Zacatepec, fue el primer municipio que anunció el cierre de panteones donde en esta ocasión tampoco  los puestos de pozole, gordas, aguas frescas y demás vendimia,  formaron parte de la economía local que aprovecha estos días para tener algún recurso extra que este día no fluyó para muchos que dependían de esta ocasión para recuperarse un poco de la crisis que hay por la pandemia. 

 

Finalmente,  en los panteones de Jojutla, se observó que el del barrio de las Calaveras, en el centro de Jojutla, estuvo abierto,  pero prácticamente no contaba con gente, más que alguno que otro familiar rezando o llevando flores  de manera discreta para luego salirse.   Tampoco hubo mariachis, ni choque de caballitos o cervezas recordando a sus fieles difuntos; pero sí algunas flores que se dejaron días antes para no dejar pasar la fecha. 

 

Y el de la Pedro Amaro de Jojutla,  donde está pendiente abrir las fosas; también estuvo cerrado y totalmente sin gente y sin flores frescas, ni parientes que venían en esta época de Estados Unidos a pasar unos días con su familia para recordar a sus fieles difuntos.  

 

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