Cambios en Gobierno: Ni se van los más malos ni se quedan los mejores

Por Javier Pineda Castillo

 

 

Todo lo que inicia, termina; todo ciclo que se abre, se cierra; todo gobierno que inicia, tiene que terminar. Así es la vida y así es la política, y en la administración pública la renovacion de funcionarios siempre es recomendable para refrescar las áreas y darle un nuevo impulso a las tareas de gobierno.

 

Por lo menos dos meses antes de cumplirse el primer año de Cuauhtémoc Blanco al frente del gobierno, analizábamos la pertinencia de que algunos funcionarios que le habían fallado al mandatario, que no eran (y lo siguen siendo) eficientes, se fueran y dejaran su lugar a otros con conocimiento y vocación.

 

Y así dimos los nombres de quienes a nuestro juicio, con base en resultados solamente, tenían que abandonar el gobierno al no mostrar con hechos avances en las áreas en que les dieron la confianza de servir. Y eran varios, por lo menos la mitad del gabinete.

 

Sin embargo, el gobernador no consideró que fuera el momento de mover ninguna pieza de su tablero de ajedrez, y todos continuaron en sus encargos.

 

Próximo a rendir su primer informe en febrero pasado, volvimos a abordar el tema en nuestro programa Punto Por Punto de TV. Un colaborador cercano en gobierno nos aseguró que no habría cambio de funcionarios e incluso se arriesgó en apostar su quincena en asegurar que sería hasta octubre; le falló el pronóstico.

 

Previo a su informe, Cuauhtémoc les solicitó a todos los secretarios por escrito su renuncia, su intención, aseguran quienes dicen saber, era quitar a un par de secretarios pero decidió pedírselas a todos y ya con tiempo, aceptar la de quienes él quería quitar de enmedio.

 

Hace un par de semanas jugó sus cartas y quitó a Alcalá, que a mi juicio era uno de los que había quedado a deber, y a Margarita Galeana, a quien nunca le dieron suficiente tiempo de demostrar su capacidad; y este viernes decidió “quebrarse” a otros dos: a Fidel Giménez y al contralor Nava.

 

Del primero puedo decir que le movieron el “tapete “ desde que a invitación de René Bejarano, acudió a una reunión del Movimiento Nacional por la Esperanza, en la que por cierto, vecinos de varias colonias agradecieron al gobernador las obras que a través de Fidel, había realizado en esas localidades.

 

Sin embargo, el teléfono del gobernador, cuentan, se llenó de fotografías que le enviaron en las que aparecía el entonces flamante secretario de obras con Bejarano, reunión en la que se filtró que el hijo del “Pato Pascual” aspiraba a la alcaldía de Cuernavaca. Ese fue su error, creo yo, si se le puede considerar error.

 

Para concluir, ni todos los secretarios a los que se les pidió su renuncia eran malos ni tampoco todos los que se quedaron son los mejores. Lo ideal sería que se queden los eficientes y den resultados, y que se vayan los que no funcionan y están por amiguismo u otro tipo de intereses.

 

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