RPBI UNA ODISEA DE PANDEMIA

Colaboración especial de: Alejandro Cárdenas

 

Convertido hoy en un insumo de especulación mundial, viaja desde China por mar y aire, hace escala en EEUU, llega a la aduana, vuela a México, va por tierra a hospitales y hogares de revendedores en internet, tiene prestigio y es costoso comparado a otras opciones, es el KN95, el Rock Star de los cubrebocas, tiene comprobada seguridad pero efímera vida cuando se colma de la mortal infección y se transforma en Residuo Peligroso Biológico Infeccioso RPBI, se vuelve agente activo de propagación de Covid-19 igual a otro cubrebocas que sin halo de celebridad, también ha sido usado.

 

COMIENZA LA TRAMA

 

Un cubrebocas con reputación de cuatro capas de seguridad o uno sencillo de fabricación casera, es desechado en una breve jornada y su aventura no concluye al proteger de un posible contagio aeróbico al usuario cuando convive con otra persona y está expuesto al inevitable flush o micro gotas, ese aerosol que se produce al hablar, estornudar o toser.

La odisea del cubrebocas de un probable portador del virus perdura hasta un lugar incierto como cuando se tiran en vía pública y son un peligro potencial porque esparcen por el flush la infección y se ha registrado que, personas de escasos recursos, los levantan, se los llevan a su casa y los reutilizan; otro caso es en los hogares donde los arrojan indistintamente dentro de botes de basura sin separarlos, sin colocarlos en una bolsa de plástico y rociarles alcohol en su interior para así debilitar el virus de Covid-19, pues de no hacerlo, el riesgo persigue a los trabajadores de limpieza cuando el camión recolector debe comprimir los desperdicios con su sistema hidráulico y obtener espacio para introducir más basura.

En nosocomios públicos y privados la historia cambia. En el manejo protocolario de RPBI al interior de clínicas y hospitales, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios Cofepris, constata que se lleven a cabo esas acciones, en el caso de la recolección, envasado, trasladado y disposición final sin afectar el ambiente, es una tarea concesionada a empresas privadas autorizadas y vigiladas por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales Semarnat y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente Profepa, de esta manera, tres dependencias gubernamentales junto con la Secretaría de Salud, convergen para pronunciarse en el cumplimiento de la Norma Oficial Mexicana NOM-087-ECOL-SSA1-2002 que tiene que ver con protección ambiental-salud ambiental-residuos peligrosos biológico-infecciosos- clasificación y especificaciones de manejo.

 

 

RESIDUO PELIGROSO BIOLÓGICO INFECCIOSO RPBI

 

Entre la población de todas las razas, edades y sexos, el Residuo Peligroso Biológico Infeccioso RPBI mejor conocido en esta pandemia es el cubrebocas, pero no es el único, los RPBI se cuentan por decenas, especialmente en los nosocomios y están meticulosamente descritos de la siguiente manera en la Norma Oficial Mexicana NOM-087-ECOL-SSA1-2002,  un agente biológico-infeccioso es: “cualquier microorganismo capaz de producir enfermedades cuando está presente en concentraciones suficientes (inóculo), en un ambiente propicio (supervivencia), en un hospedero susceptible y en presencia de una vía de entrada”.

La clasificación de los RPBI en la NOM-087 son: “la sangre, las cepas, objetos punzocortantes, utensilios desechables para contener, transferir, inocular y mezclar cultivos de agentes biológico-infecciosos, tejidos, órganos y partes que se extirpan o remueven durante cirugías y necropsias que no se encuentren en formol, muestras biológicas para análisis excluyendo orina y excremento, cadáveres, residuos no anatómicos como recipientes desechables que contengan sangre líquida, materiales de curación, empapados, saturados, o goteando sangre o cualquiera de los siguientes fluidos corporales: líquido sinovial, líquido pericárdico, líquido pleural, líquido Céfalo-Raquídeo o líquido peritoneal, materiales que contengan esputo, secreciones pulmonares de pacientes con sospecha o diagnóstico de tuberculosis o de otra enfermedad infecciosa” –sin duda hoy se podría agregar Covid-19 y a la lista sumar equipos de bioseguridad y las mismas sábanas que ocupó el interno positivo con SARS-COV-2.

 

RPBI EN 10 DE MAYO, UN TITANOSAURIO DE CONTAMINACIÓN

 

Un interno por Covid-19 desecha por día aproximadamente cinco kilos de RPBI en un hospital público como el “José G. Parres” en Cuernavaca, Morelos. Esto lo afirma personal médico y añade que no es sólo el Covid-19 lo que demanda equipo especial de atención y curación para pacientes confirmados, sino que algunos enfermos llegan con afecciones subyacentes graves y derivado de las necesidades de cada uno de ellos, demandan otro tipo de insumos y tiene que ver si son hombres o mujeres y si están o no intubados o si se encuentran en cuidados críticos, eso en conjunto, incrementa la cantidad de Residuos Peligrosos Biológico Infecciosos a desechar.

“…todo lo que maneja el paciente de Covid ¡todo! se considera RPBI por la peligrosidad de dispersión de virus y con ello la facilidad de contaminación” –afirma contundente la enfermera que pidió conservar su anonimato, y no por temor a sus autoridades que la pudieran sancionar al compartir información sensible con un representante de un medio de comunicación, sino por sus vecinos que con el temor de contagio, podrían agredirla como ha sucedido en otras partes del país y en el absurdo de la psicosis, en Torreón, Coahuila, donde desembocó en privar de la vida a tres trabajadoras de la Salud.

Por su pericia y conocimientos, la entrevistada está asignada en la línea de fuego, al área de Covid-19 desde que comenzó la emergencia sanitaria en ese hospital.

Aunque en el hospital no nos dan completo el equipo de protección adecuado, un equipo formal de bioseguridad, yo invierto de mi escaso salario y me compro algunas cosas para evitar el contagio –describe la enfermera- yo cuido mucho mis ojos, la cara y la boca, me coloco dos gorros, un par de goggles, cubreboca KN 95 con sellado profundo para que no haya penetración de aerosoles ni gases y una careta, además del traje Tybek que cubre todo mi cuerpo y lo protege de la dispersión del virus, utilizo debajo dos batas de cirujano y esto evita contaminarme, uso también doble cubrezapatos, guantes al triple como si fueran mi piel, manejo permanentemente desinfectante entre paciente y paciente y por igual me cambio un juego de guantes desechables y lo sustituyo por otro nuevo. Yo gasto en un turno aproximadamente 25 pares de guantes porque a veces debo usar de cirujano que son quirúrgicos y todo lo que te he mencionado, al finalizar mi turno, se convierte en RPBI y debo desecharlo a excepción de la careta y goggles que pueden ser reutilizables con una buena limpieza con agua y jabón o cloro… ¡aaahhh! otra cosa que también debemos desechar por ser RPBI, son las sábanas y las batas que el paciente usa, son seis sábanas (se trabajan tres turnos) y una bata por día, lo que será un conflicto cuando regresemos a las condiciones normales porque tendremos una severa escases”.  

Detálleme si es posible la actividad más delicada que pone en riesgo dentro del área de Covid-19 a médicos y enfermeras –le solicito y me responde- “…de inicio te digo que si no contamos con el equipo de bioseguridad que nos debe de proporcionar el hospital, no entramos a atender pacientes porque estamos poniendo en peligro nuestras vidas y las de nuestra familias, por lo demás, los pacientes de entrada tienen cubrebocas porque nosotros se los ponemos y el mayor riesgo es con los intubados porque tienen un tubo endotraqueal conectado a un respirador y si el paciente tiene muchas secreciones y no es posible acomodarlo para que el mismo expectore o saque las flemas, nosotros tenemos que aspirar a través de agua inyectable y tubos de secreción hasta que sean más fluibles, además hacemos lavados bronquiales, etcétera. Te imaginarás la cantidad de virus que el paciente expira sobre nosotros mientras trabajamos en su cuidado y el nivel de exposición en el que estamos durante el turno” –a tanto riesgo, con cierto bochorno y vergüenza ajena le confieso a nuestra enfermera- lamento mucho y entiendo claro que es muy injusta la crítica, el rechazo y las agresiones de personas infames hacia ustedes en esta crisis.

Llama la atención que cada paciente hospitalizado deseche a diario cinco kilos de RPBI junto con los insumos de protección que usa el personal de Salud a cargo de Covid-19. Haciendo un ejercicio matemático, tomemos como parámetro las cantidades del “José G. Parres” y consideremos el porcentaje de hospitalizados a nivel nacional que aparecen en la página oficial del gobierno federal COVID-19 y tenemos que hoy -al menos en la fecha de conclusión de este reportaje, 10 de mayo- México produjo 69 mil 500 kilos de RPBI*, lo que representa 69 toneladas y media de insumos contaminados en el país –es el peso del titanosaurio hallado en la Patagonia argentina en el año 2013 llamado Patagotitan mayorum, considerado el dinosaurio más grande del mundo- y esta cantidad enorme de RPBI, las empresas concesionadas deberán de recolectarlos este día de las madres, y por su parte, las autoridades tienen que constatar que se cumpla con la NOM-087.

La cantidad que aportó Morelos en RPBI el mismo día 10 de mayo, equivale a un poco más de tres veces el peso de la campana (785 kilos) que repicó el cura Hidalgo en el grito de Independencia. Dos mil 335 kilos de RPBI **, dos toneladas con 335 kilos de insumos que debían ser eliminados.

La fase 3 en México inició el 21 de abril y la emergencia sanitaria se declaró oficialmente el 30 de marzo. Ya había pacientes internados. Hacer el mismo cálculo por día desde entonces y sumar el total, nos arrojaría una cifra descomunal en toneladas de RPBI y si alguien se atreve a llevarlo a nivel mundial, un sólo día de Residuos Peligrosos Biológico Infecciosos es alucinante y esa es una huella agazapada del Covid-19, tenemos un punto de referencia cuantificable gracias a los protocolos dentro de las clínicas y los hospitales donde se mueven los trabajadores agredidos de la Salud, pero en realidad no tenemos idea de lo que suma la población en un día con un simple tapabocas arrojado en la basura, sabemos menos a dónde van parar en su odisea.

La pregunta es: ¿ante esta urgencia sanitaria, son suficientes las capacidades de las empresas autorizadas por Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales Semarnat, para la disposición final, al menos para las toneladas de RPBI que se generan en los nosocomios diariamente?

 

EMPRESAS RECOLECTORAS DE RPBI

 

Nuestra enfermera experta afirmó, “todo eso se calcina, nada de enterrarse o buscar un beneficio en su transformación como lo hacen con otros desechos que pueden ser industriales, esto se quema, se incinera, se desintegra, se desaparece, por eso claro se llaman: Biológico Infecciosos”.

En el portal del Gobierno de México, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales Semarnat, desde el 15 de febrero del 2012, publicó la información de empresas autorizadas en el manejo de residuos peligrosos y la liga es la siguiente:

https://www.gob.mx/semarnat/documentos/empresas-autorizadas-para-el-manejo-de-residuos-peligrosos

En este sitio, -dice Semarnat- “los generadores o poseedores de residuos peligrosos podrán consultar los nombres, número de autorización y vigencia de las empresas prestadoras del servicio de manejo de residuos peligrosos, con la finalidad de facilitarles el cumplimiento del artículo 42 de la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de Residuos”.

En una lista de 15 rubros, encontramos cinco directorios de empresas que según afirman, se dedican a los RPBI, sin embargo, la mayoría se enfocan a los residuos peligrosos industriales, nada que ver con Biológico Infecciosos. Por ejemplo:  

Rubro 8 Directorio de empresas prestadoras de servicios para la recolección transporte de residuos peligrosos biológico infecciosos e industriales”. Es una lista en Excel con 1450 empresas en todo el país, de las cuales no llegan a cinco las dedicadas a lo Biológico Infeccioso y sus capacidades son entre 3.5 y 9 toneladas.

Rubro 9 Directorio de empresas prestadoras de servicios de almacenamiento o acopio temporal de residuos peligrosos biológico infecciosos e industriales”. Es una lista en Excel de 564 empresas en todo el país, de las cuales hay 25 dedicadas a lo Biológico Infeccioso y sus capacidades oscilan entre dos y 4 mil 884 toneladas.

 

Rubro 10 Directorio de empresas prestadoras de servicios de tratamiento de residuos peligrosos biológico infecciosos, mediante los procesos de esterilización, radioondas y desinfección química”. Es una lista en Excel de 7 empresas en todo el país, de las cuales hay 4 dedicadas a lo Biológico Infeccioso y sus capacidades oscilan entre 912 y 51 mil 840 toneladas.

Rubro 11 Tratamiento de residuos peligrosos biológico infecciosos, mediante los procesos de esterilización, radioondas y desinfección química”. Es una lista en Excel de 29 empresas en todo el país, de las cuales hay 20 dedicadas a lo Biológico Infeccioso y sus capacidades oscilan entre 300 y 54 mil 750 toneladas.

Rubro 12 Directorio de empresas prestadoras de servicios de Incineración de residuos peligrosos biológico infecciosos”. Es una lista en Excel de 20 empresas en todo el país, de las cuales hay 16 dedicadas a lo Biológico Infeccioso y sus capacidades oscilan entre 86 y 70 mil toneladas.

 Sobre la disposición final, si almacenan, transforman o incineran, no especifican, aunque todas deben de cumplir con lo que estipula la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, que tiene por objeto, “…garantizar el derecho de toda persona al medio ambiente sano y propiciar el desarrollo sustentable a través de la prevención de la generación, la valorización y la gestión integral de los residuos peligrosos, de los residuos sólidos urbanos y de manejo especial; prevenir la contaminación de sitios con estos residuos y llevar a cabo su remediación…”.

Entre otros particulares, esta ley general habla de medidas de control y de seguridad, infracciones y sanciones, recurso de revisión y denuncia popular, además del Derecho a la Información y sobre el particular, señala el Capítulo IV en su Artículo 37: “Las autoridades de los tres órdenes de gobierno, en el ámbito de sus respectivas competencias, integrarán el Sistema de Información sobre la Gestión Integral de Residuos, que contendrá la información relativa a la situación local, los inventarios de residuos generados, la infraestructura disponible para su manejo, las disposiciones jurídicas aplicables a su regulación y control y otros aspectos que faciliten el logro de los objetivos de esta Ley y los ordenamientos que de ella deriven y de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente; la Ley de Transparencia y de Acceso a la Información Pública y demás disposiciones aplicables”.

Pese a la urgencia sanitaria de eliminar los RPBI que a diario se acumulan por toneladas, el pasado 30 de enero de 2020, en un lote baldío en el estado de Chihuahua, luego de una denuncia pública, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente Profepa, mediante un boletín de Prensa informó que: “localizó tres botes rojos de polipropileno con aproximadamente 7 kilogramos de agujas; un bote pequeño de polipropileno, color rojo, con cuatro kilogramos de agujas. Además, una bolsa de polietileno con residuos no anatómicos (materiales de curación), envases que no contaban con el símbolo universal de residuos biológico infecciosos, ni con ninguna etiqueta de identificación”.

Pistas de quién lo había hecho y de dónde provenían, a la fecha, sigue siendo una incógnita.

Fue hasta tres meses después, el 27 de abril, cuando Profepa realizó un exhorto a través de un comunicado de Prensa: “…a los generadores y prestadores de servicios que intervienen en el manejo de Residuos Peligrosos Biológico-Infecciosos (RPBI) a que se apeguen a la Norma Oficial Mexicana NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002 para proteger al medio ambiente y la salud humana”.

 

KN95 UNA MINA DE ORO

 

La mascarilla o cubrebocas KN95 es un tipo de mascarilla filtradora de partículas que cumple con el estándar N95 del Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de los Estados Unidos (NIOSH por sus siglas en inglés). La designación N significa que no filtra aceites, y 95, que filtra hasta el 95% de las partículas aéreas, pero no gases o vapores, incluye cintas elásticas para ajustar a la cara del usuario, un clip metálico para ajustar la forma de la nariz y su elemento filtrante es tela no tejida de polipropileno y poliéster.

Este es el Rock Star de los cubrebocas, podrán maquilarse infinidad de modelos incluidos los caseros, fabricarse con otros materiales y venderse a precios muy bajos, pero nada como el KN95 que, por su alta eficacia, es ahora un insumo rodeado de especulación comercial y representa ganancias hasta del 200 por ciento ya sea por unidad o por paquete de 20 o 50 piezas.

Viaja desde China por mar y aire, hace escala en EEUU, llega a la aduana, vuela a México, va por tierra a hospitales y hogares de revendedores en internet.

El paquete de 50 piezas no rebasa los $3,600 pesos ya con pago de envío e impuestos, cada cubrebocas KN95 equivale así a $72 pesos, pero, la especulación y lo escaso, lo colocan en un alto nivel en México pues se vende hasta en $250 pesos y en China, las empresas dedicadas antes de la pandemia a otros giros de manufactura, adaptaron inmediatamente su infraestructura como sólo ellos saben hacerlo, trabajan sin descanso como les enseña su Cultura y hoy fabrican este insumo en cantidades brutales para satisfacer la demanda a escala global. Es una mina de oro.

Si la celebridad del KN95 se transforma en RPBI a consecuencia de Covid-19, es ya parte de esta historia en la que todos nuestros paradigmas han quedado perturbados y no tiene aún señales de terminar, sino por el contrario, los especialistas anuncian una nueva sepa y predicen una segunda oleada para fin de año.

 

*La operación fue: 35 mil 22 confirmados de los cuales, el 39.71% estaban hospitalizados. De acuerdo a la regla de tres, son 13 mil 907 internados en nosocomio que multiplicados por 5 kilos de RPBI, suman 69 mil 535 kilos y que, convertidos a toneladas, representan 69 toneladas y media sólo el 10 de mayo, día de las madres.

**En Morelos, la operación fue: 803 confirmados de los cuales, el 62.52% estaban hospitalizados. De acuerdo a la regla de tres, son 502 internados en nosocomio que multiplicados por 5 kilos de RPBI, suman 2 mil 510 kilos y que, convertidos a toneladas, representan 2 toneladas y media sólo el 10 de mayo, día de las madres.

 

 

 

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