Primera Linea

FABIO FUENTES

URZÚA NO PLANEÓ SOLO LOS RECORTES INHUMANOS

 

Lo delicado de la renucia de Urzúa no es que se vaya sino los motivos expuestos  en su carta renuncia.

 

El ex hacendario destapó lo que ya era inocultable, en la Cuarta Transformación hay ineptitud, gente sin capacidad en toma de decisiones y lo peor influyentismo que es muy parecido a la corrupción.

 

Se fue un hombre que recargó los recortes sobre personal de base, empleados sin  relación con la “mafia del poder” y simplemente los cepilló.

 

Acuchilló a cientos de trabajadores del Servicio de Administración Tributaria (SAT) sin contemplaciones, sin liquidaciones apegadas a ley y sin humanismo. Urzúa también será recordado por serruchar programas sociales, dejar sin recursos a las estancias infantiles y lo mas grave sin medicinas al sector Salud.

 

Pero antes de irse, Urzúa le dijo a López Obrador y a la nación que no fue el único. Como también acusó en su renuncia al frente del Seguro Social Germán Martínez Cásarez.

 

Ambos señalaron lo mismo: influyentismo e imposiciones con personajes no aptos para tomar decisiones en áreas neurales del país y extremismo en el “ahorro” sobre pacientes y programas sociales.

 

Urzúa señaló: “(…) me resultó inaceptable la imposición de funcionarios que no tienen conocimiento de la hacienda pública. Esto fue motivado por personajes influyentes del actual gobierno con un patente conflicto de interés.”

 

Influyentismo y conflicto de interés es igual a corrupción. Lo dijo quien fue designado por AMLO para administrar el erario nacional. ¿Ante esta acusación que dirán los aplaudidores del régimen al que se le desmorona la credibilidad?

 

Las respuestas de siempre, ahora Urzúa es un “fifí tecnócrata neoliberal prianista” pero antes de irse era el mejor secretario de Hacienda de la historia. Así son los “analistas” defensores de la 4T. Sin argumentos, sin reflexión y ciegos ante la evidencia.

 

 A Urzúa le debe remorder la conciencia por decenas de niños con cáncer que dejó su secretaría sin tratamientos. Habló de discrepancias pero aun mas delicado, reconoció que se les fue la mano con sus recortes.

 

El reconocimiento a los cortes de tajo sin piedad lo hace en la misma carta: “Estoy convencido de que toda la política económica debe realizarse con base en evidencia, cuidando los diversos efectos que esta pueda tener y libre de todo extremismo, sea este de derecha o izquierda”.

 

Y debió irse con un favor a la nación si en verdad –como dijo- sus convicciones se contraponen al extremismo al que llevaron el manejo de la SHCP, con los nombres de esos inadecuados para manejar el erario y coresponsables de las rebajas presupuestales a mansalva.

 

Se fue Urzúa sin mencionar a Raquel Buenrostro, la oficial mayor de la Secretaría de Hacienda, quien de acuerdo a información del semanario Proceso es la mujer que hace y dispone del dinero de todos los mexicanos a su antojo y despiadada óptica.

 

Buenrostro no le refería nada a Urzúa, directamente se comunica con AMLO y es la autora de quitar a las instituciones de salud la compra de medicamentos para ser ella quien decida cuando y a quien adquirirle los fármacos. Mientras eso ocurre hay cientos de hospitales en el país sin jernigas.

 

El hospital de Alta Especialidad en Mérida ni siquiera puede programar cirujías porque no hay material de quirófano desde que la señora Buenrostro decidió cortar a todos los proveedores.

 

Ya le echamos una manita a Urzúa en señalar a quienes omitió mencionar en su renuncia. Pero hay mas imposiciones y de eso se hablará en los dias siguientes.

 

El relevo no presagia nada bueno. Arturo Herrera sustituirá a Urzúa y antes como subsecretario de la Secretaría de Hacienda propuso reinstalar el impuesto de la tenencia vehicular en todo el país.

 

El comentario desató ira y feroces críticas porque si hubo un impuesto aborrecido por la socidad es el de la tenencia. El mismo AMLO tuvo que salir a corregirle la plana.

 

Pero Herrera es de la línea de apretar hasta el hueso a los contribuyentes cautivos y más si tiene la misión de obtenerle recursos de donde sea y como sea a su jefe para que pueda continuar con la política clientelar de dádivas o mejor dicho de regalar el dinero.

 

El nuevo jefe de la SHCP estaba cabizbajo cuando fue presentado por el Presidente de la república, la mirada clavada al piso y sin esbozos de sonrisa ni satisfacción a su nueva misión: A ver como le haces pero necesito dinero para mis dádivas institucionales.

 

Nunca se recuerda que un titular de Hacienda renunciara al cargo, a siete meses de asumir y con las graves acusaciones vertidas.

 

Son los tiempos de la Cuarta Transformación.