Viejo el ajuste de cuentas en los partidos. ¿Por qué fracasó Morena en Morelos?



POR ANDRES LAGUNAS


Pasado el proceso electoral, ahora viene, suena feo pero es así, el ajuste de cuentas entre los grupos de poder que cohabitan en los distintos partidos políticos. Fecha de renovación tiene Morena, para noviembre me dicen los que saben de la vida interna, en Morelos, de este partido de izquierda. Pero en la mayoría de los partidos habrá movimientos internos, excepto los que son manejados tipo franquicia o que son literalmente negocios de familia.

Mientras en el Distrito Federal Morena se convirtió en primera fuerza política, en Morelos tuvo resultados realmente muy distantes de lo esperado. Varios factores y personajes son los responsables de los números negativos que obtuvo este partido en las pasadas elecciones.

Tienen responsabilidad los dirigentes formales, que se equivocaron en la selección de candidatos, porque privilegiaron intereses de grupos y no los de los ciudadanos. Un ejemplo claro es el distrito 18 local, donde estaba perfilado como candidato ganador un profesor de la región, pero se dio la candidatura a otra persona, que no tenía ninguna posibilidad de ganar el distrito, como al tiempo quedó demostrado.

Morena careció de una dirigencia sólida, y los enviados del comité nacional no conocían Morelos ni a sus actores políticos y sociales. Resultado, Quintín Barrera, Froylán Yescas y compañía, postularon candidatos de baja rentabilidad electoral en casi todo el estado.

Solamente en Jiutepec y en Cuernavaca se presentaron planillas competitivas, pero sin cuidar el factor de la inclusión. Silvia Salazar, Barragán Cena y Miguel Rabadán fueron candidatos fuertes, pero además de que enfrentaron un proceso inequitativo, Silvia fue incluso embestida, ellos hicieron gala de una división que nadie atendió ni resolvió. Los votos que le faltaron a Silvia Salazar para ganar el distrito sexto, con Graciela Salazar como candidata sustituta, los tenían otros grupos de Morena. Miguel Rabadán habría cerrado más la competencia con Eder Rodríguez de haber tenido respaldo de los otros grupos. Los candidatos fueron a la contienda solos, desarticulados, y eso es responsabilidad de ellos y de las dirigencias nacional y estatal.

En el caso de Cuernavaca, las dirigencias nacional y estatal abandonaron al candidato Raul Iragorri Montoya, no le dieron respaldo ni político ni mucho menos económico. Además, no se tomó en cuenta a corrientes muy importantes, como la de Mario Rojas Alba, se marginó a gente como Juan Juárez Rivas, y hasta los integrantes del comité municipal, caso concreto la presidente Elia Ortiz, no fueron incluidos en la planilla. Muchas personas de izquierda habrían querido participar, y no fueron convocados por Yescas y compañía.

Viene el proceso de renovación de la dirigencia de Morena, y solamente tienen dos vías: Mantener esa política excluyente y repartirse lo que queda del partido entre unos cuantos, o generar acuerdos entre los grupos. 

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